Saltar al contenido

Señales tempranas

Todavía no camina ni habla: hasta cuándo se puede esperar

Cuánto se puede tardar en caminar y en hablar según la OMS y los CDC, y por qué en 2022 dejó de valer el consejo de esperar a ver.

9 min de lecturaPublicado el

Los pies descalzos de un bebé que empieza a andar sobre un suelo claro, junto a los pies de un adulto que lo lleva de la mano
Designed by Magnific

Son las dos búsquedas de madrugada: «mi hijo de dos años no habla» y «¿es normal que con quince meses todavía no camine?». Y en casa las dos tienen la misma respuesta, casi siempre de alguien de la familia. Ya hablará. Su primo tardó más y míralo ahora.

Esa respuesta acierta muchas veces. El problema es que se da siempre, y quien la da no suele saber dónde está el límite. Aquí está el límite, de dónde sale ese número, y qué hacer si tu hijo ya lo ha pasado.

Cuánto se puede tardar en caminar

La Organización Mundial de la Salud siguió a 816 niños sanos de cinco países: Ghana, India, Noruega, Omán y Estados Unidos. Los visitaba todos los meses durante el primer año para ver cuándo alcanzaban seis hitos de movimiento, que son esas cosas que se dan por descontadas hasta que no llegan: sentarse, gatear, ponerse de pie, andar. Midió el margen entero, del niño más rápido al más lento. Casi todas las tablas que vas a encontrar por ahí dan solo la edad media, que es otra cosa.

  • Sentarse sin apoyo: entre los 3,8 y los 9,2 meses.
  • Ponerse de pie agarrado: entre los 4,8 y los 11,4.
  • Gatear a cuatro patas: entre los 5,2 y los 13,5.
  • Caminar agarrado: entre los 5,9 y los 13,7.
  • Ponerse de pie solo: entre los 6,9 y los 16,9.
  • Caminar solo: entre los 8,2 y los 17,6 meses.

Diecisiete meses y medio es el borde. Si tu hijo tiene quince meses y no anda, está dentro del margen. Ese 17,6 es el percentil 99 del estudio: la edad a la que ya había echado a andar el 99% de aquellos niños. Y son los dos hitos de ponerse en pie los que más varían de un niño a otro: sostenerse de pie solo, con diez meses de diferencia entre el primero y el último, y caminar, con nueve y medio.

De esos 816 niños, 35 no gatearon nunca a cuatro patas: un 4,3%. Unos pasaron del suelo a ponerse de pie y otros se desplazaban sentados. Que el tuyo no gatee no dice nada por sí solo.

Entonces, ¿por qué no esperar a ver?

Porque en febrero de 2022 cambió el consejo oficial.

Hasta entonces las listas de hitos de los CDC estaban puestas en la edad media: el punto donde la mitad de los niños ya lo hace. Con esa vara, que tu hijo no cumpliera un hito quería decir que estaba en la mitad que todavía no, y esperar era una respuesta razonable. Los pediatras que la daban tenían sus motivos.

Los CDC le pidieron a la Academia Americana de Pediatría que revisara esas listas. Desde febrero de 2022 cada hito está puesto donde ya lo hace el 75% de los niños o más. El porqué lo escribieron ellos: el cambio busca reducir el enfoque de «esperar a ver» que se suele adoptar cuando a un niño le falta un hito de edad promedio.

Eso cambia lo que significa no cumplirlo. Antes significaba estar en la mitad de atrás, que es media población. Ahora significa estar en el cuarto que no llega mientras tres de cada cuatro sí.

Lo que se espera a los 18 meses

  • Camina sin agarrarse a nadie ni a nada.
  • Intenta decir tres palabras o más, aparte de mamá y papá.
  • Sigue una instrucción de un paso sin que se la señales, como darte el juguete cuando le dices «dámelo».
  • Bebe de un vaso sin tapa, aunque se le derrame.
  • Intenta usar la cuchara.
  • Se sube y se baja de un sofá o una silla sin ayuda.

Y a los dos años

  • Corre.
  • Da una patada a una pelota.
  • Sube unos escalones andando, con o sin ayuda.
  • Junta al menos dos palabras, como «más agua».
  • Señala cosas en un libro cuando le preguntas dónde están.
  • Señala al menos dos partes del cuerpo cuando se lo pides.

Que falte un punto de esas listas no diagnostica nada. Es la señal de que toca preguntar.

Los dos a la vez pesan más que cada uno por separado

Un niño que todavía no anda pero te entiende y te señala lo que quiere va retrasado en un área. Uno que se mueve perfectamente y no dice palabras, también en una. Cuando las dos van con retraso al mismo tiempo, toca pedir una evaluación sin darle más vueltas.

En las listas de los CDC el movimiento y el lenguaje van en apartados distintos, y en la consulta se miran igual de separados. Si vas a pedir cita por una sola cosa, menciona las dos.

Qué hacer, en concreto

  • Pide la prueba por su nombre. «Quiero un cribado del desarrollo» funciona mejor que «me preocupa que vaya lento». El cribado es un cuestionario corto que se rellena en la consulta, y con la palabra exacta cuesta más que te lo dejen pasar. En algunos países lo llaman tamizaje o detección temprana.
  • Lleva escrito qué hace y qué no, con la edad de cada cosa. Un papel con fechas vale más que media hora explicándolo de memoria.
  • Si te dicen que esperes y tú sigues preocupado, pide que tu preocupación conste en el informe de la visita. Así queda por escrito, y la siguiente persona que abra el historial lo verá.
  • Mira qué te toca según dónde vives. En bastantes sitios puedes pedir la evaluación tú mismo, sin que el pediatra te derive.

Y si alguien de tu familia insiste con lo del primo que habló tarde, no hace falta discutir. Ese primo existe y probablemente está bien. Lo que no sabemos es cuántos primos que hablaron tarde habrían ido mejor con ayuda a los dos años en vez de a los cinco.

A mucha gente le frena la idea de que evaluar es ponerle una etiqueta al niño. Lo que se pide es que alguien con formación mire y te diga qué ve. Si no hay nada, te vas a casa tranquilo. Si hay algo, has ganado meses.

Sigue leyendo

Lo que suelen preguntar las familias después de esta guía.

Fuentes consultadas

Este texto está escrito desde cero. Estas son las fuentes oficiales en las que nos apoyamos para comprobar los datos.

Este texto es orientativo y no sustituye la valoración de un profesional. Si algo de lo que lees aquí no coincide con lo que te dice el equipo que atiende a tu hijo, hazles caso a ellos y pregúntales por qué.