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Señales tempranas

TDAH en niñas: la que se distrae en silencio no molesta a nadie

El tipo de TDAH que más se pasa por alto es el que no da guerra. Y les pasa sobre todo a ellas.

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Una niña sola en su cuarto, muy concentrada construyendo con piezas sobre una mesa llena de material

Cuando alguien dice TDAH, casi todo el mundo se imagina a un niño que no para quieto, que interrumpe y que se sube a las mesas. Ese niño existe y se detecta pronto, porque molesta.

Pero hay otra forma del TDAH que casi nadie mira: la inatenta. Un niño o una niña que está sentada, callada, mirando por la ventana. No molesta a nadie. Y por eso pueden pasar años sin que se pregunte nada.

Las tres formas

El TDAH no se presenta igual en todos. Se describen tres tipos: principalmente inatento, principalmente hiperactivo e impulsivo, y combinado. Las niñas aparecen con más frecuencia en el primero.

Cómo se ve en una niña

  • Se le va la cabeza a mitad de una frase, la suya o la tuya
  • Pierde cosas constantemente: el abrigo, la mochila, los deberes hechos
  • Empieza tareas y no las termina, aunque le interesen
  • Tarda muchísimo en cosas que deberían ser rápidas: vestirse, comer, salir de casa
  • Se abruma con instrucciones de varios pasos y se queda bloqueada
  • Es muy sensible a las críticas y llora con facilidad

Fíjate en lo que dicen los informes del colegio. «Podría dar más de sí», «se distrae», «es muy inteligente pero no se esfuerza». Esas frases repetidas año tras año son una señal, no una descripción de personalidad.

Por qué se las pierde el sistema

Por dos motivos que se suman. El primero es que la falta de atención no genera problemas para el adulto: una niña despistada no interrumpe la clase.

El segundo es que muchas compensan. Se esfuerzan el doble, copian lo que hacen las demás, se organizan con listas y alarmas. Funciona durante años, hasta que las exigencias suben —normalmente en secundaria— y el sistema se cae de golpe.

Es el mismo mecanismo que ocurre con el autismo en niñas: no es que no lo tengan, es que lo disimulan mejor y a un coste enorme.

Lo que suele diagnosticarse en su lugar

Cuando el TDAH no se ve, lo que llega son las consecuencias: ansiedad, baja autoestima, problemas de sueño, y a veces depresión en la adolescencia. Esos diagnósticos pueden ser correctos, pero llegan encima de una causa que nadie ha mirado.

Qué hacer

  • Pide expresamente que se valore TDAH, di la palabra en voz alta
  • Lleva los informes escolares de varios cursos, no solo el último
  • Cuenta lo que pasa en casa haciendo los deberes, no solo lo que dice el colegio
  • Pregunta si se está valorando también el tipo inatento, no solo el hiperactivo

Y ten presente que no existe una prueba única: el diagnóstico se hace observando, entrevistando y descartando otras causas parecidas, como problemas de sueño, de audición o de aprendizaje.

Fuentes consultadas

Este texto está escrito desde cero. Estas son las fuentes oficiales en las que nos apoyamos para comprobar los datos.

Este texto es orientativo y no sustituye la valoración de un profesional. Si algo de lo que lees aquí no coincide con lo que te dice el equipo que atiende a tu hijo, hazles caso a ellos y pregúntales por qué.