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Lo básico

Qué es el autismo y, sobre todo, qué no lo causa

Los cuatro mitos que más daño hacen en nuestras familias, desmontados uno por uno.

5 min de lecturaPublicado el

Ilustración en 3D de un niño y una niña con sus mochilas escolares

El autismo es una diferencia en la forma en que el cerebro procesa la información social y sensorial. Está presente desde el nacimiento, aunque las señales se noten más tarde. No es una enfermedad, y por tanto no se cura: se acompaña, y con los apoyos adecuados muchas cosas mejoran mucho.

Se llama «espectro» porque no hay dos personas autistas iguales. Hay quien no habla nunca y quien tiene un vocabulario enorme; quien necesita apoyo toda la vida y quien vive de forma completamente independiente.

Mito 1: lo causaron las vacunas

No. Esta idea nació de un estudio de 1998 que resultó ser fraudulento; la revista lo retiró y su autor perdió la licencia médica. Desde entonces se ha estudiado en millones de niños en varios países sin encontrar ninguna relación. Es probablemente el mito más caro de la historia de la salud pública, porque ha traído de vuelta enfermedades que ya estaban controladas.

Mito 2: es culpa de cómo lo criaste

Tampoco. Esta idea viene de los años cincuenta, cuando se culpaba a las madres de ser frías. Hizo un daño enorme y hoy está completamente descartada. Nada de lo que hiciste durante el embarazo o los primeros años causó el autismo de tu hijo o tu hija.

Si alguien de tu familia te ha dicho que es porque lo consentiste demasiado, o porque trabajas, o porque le das el teléfono: no tiene ninguna base. Puedes enseñarle esta página.

Mito 3: hablar dos idiomas lo empeora

Falso, y este mito nos afecta especialmente. Muchas familias hispanohablantes dejan de hablar español en casa porque alguien se lo recomendó. No hay motivo. Los niños autistas pueden aprender dos idiomas igual que los demás, y renunciar al idioma de la familia tiene un coste real: el niño se queda fuera de las conversaciones con sus abuelos y con su comunidad.

Mito 4: si no habla, es que no entiende

Hablar y comprender son cosas distintas. Muchos niños que no dicen ni una palabra entienden bastante más de lo que se supone. Da por hecho que tu hijo te entiende y háblale como a cualquier niño de su edad; eso no cuesta nada y la alternativa sí hace daño.

Lo que sí sabemos

  • Hay una fuerte base genética; suele haber más casos en la misma familia
  • Es más frecuente de lo que se creía, en parte porque ahora se detecta mejor
  • Empezar los apoyos pronto marca una diferencia real
  • No hace falta un diagnóstico cerrado para empezar a apoyar a un niño

Fuentes consultadas

Este texto está escrito desde cero. Estas son las fuentes oficiales en las que nos apoyamos para comprobar los datos.

Este texto es orientativo y no sustituye la valoración de un profesional. Si algo de lo que lees aquí no coincide con lo que te dice el equipo que atiende a tu hijo, hazles caso a ellos y pregúntales por qué.