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Vida diaria

Sueño y comida en el autismo: los dos problemas que más desgastan

Muchos niños autistas o con TDAH duermen mal y solo aceptan unos pocos alimentos. Qué puedes hacer en casa, qué evitar y cuándo conviene consultarlo.

7 min de lecturaPublicado el

Las terapias se hablan mucho. El sueño y la comida, casi nada. Y sin embargo son las dos cosas que más desgastan a una familia, porque ocurren todos los días y no dan tregua.

El sueño

Los problemas de sueño son muy frecuentes en niños autistas y con TDAH: cuesta dormirse, se despiertan de madrugada, o se levantan a las cinco de la mañana con toda la energía. El resultado es una familia entera funcionando con déficit de sueño durante años.

  • Rutina siempre igual y en el mismo orden, aunque sea corta. La previsibilidad importa más que la duración
  • Apoyos visuales: dibujos de los pasos de la rutina, pegados donde los vea
  • Pantallas fuera al menos una hora antes; la luz retrasa el sueño
  • Bajar luces y ruido en toda la casa, no solo en su cuarto
  • Revisar lo sensorial: la etiqueta del pijama, la textura de la sábana, un ruido de fondo que tú ya no oyes

Antes de dar cualquier cosa para dormir, incluida la melatonina, consúltalo con su pediatra. Se vende sin receta y eso hace creer que da igual la dosis o la edad, y no es así.

La comida

Hay niños que solo aceptan cinco o seis alimentos, y casi siempre secos, blandos o de un color concreto. Esto no es capricho ni mala educación: para muchos niños autistas, ciertas texturas y olores resultan literalmente insoportables.

La presión suele empeorarlo. Obligar, negociar o castigar convierte la mesa en un campo de batalla y hace que la lista de alimentos aceptados se encoja todavía más.

  • Ofrecer sin obligar: poner el alimento nuevo en la mesa aunque no lo pruebe
  • Empezar por tolerarlo cerca, luego tocarlo, luego olerlo. Comerlo es el último paso, no el primero
  • Cambiar una sola cosa a la vez: la misma comida pero cortada distinta, por ejemplo
  • Aprovechar lo que sí acepta y ampliar desde ahí, no desde cero
  • Quitar la tele y el móvil de la mesa, pero mantener la calma antes que la norma

Cuándo esto deja de ser una fase

  • Pierde peso o deja de crecer como se espera
  • La lista de alimentos se reduce en lugar de crecer
  • Rechaza grupos enteros: ninguna fruta, ninguna proteína
  • Tiene arcadas, atragantamientos o vómitos con frecuencia

En esos casos conviene una valoración de verdad, normalmente con el pediatra y con terapia ocupacional o del lenguaje, que también trabajan la alimentación. Hay causas físicas que a veces se pasan por alto: reflujo, estreñimiento, problemas dentales o dificultades para masticar y tragar.

Lo que de verdad ayuda

Estas dos cosas mejoran despacio, y esa es la parte dura. Nadie arregla el sueño en una semana. Lo que sí cambia el panorama es dejar de tratarlas como un fallo de disciplina y empezar a tratarlas como lo que son: una dificultad real que necesita apoyos, igual que el lenguaje.

Fuentes consultadas

Este texto está escrito desde cero. Estas son las fuentes oficiales en las que nos apoyamos para comprobar los datos.

Este texto es orientativo y no sustituye la valoración de un profesional. Si algo de lo que lees aquí no coincide con lo que te dice el equipo que atiende a tu hijo, hazles caso a ellos y pregúntales por qué.